Nuestra
relación fue como un reloj de arena. Yo le di la vuelta y ella comenzó a jugar.
Sin dejar
las cosas claras me enseñó las instrucciones del juego a base de descargas.
Ella si
sabía exactamente las instrucciones. Qué hacer cuando todo hubiera acabado. Qué
hacer cuando aún nada había empezado.
Con ella
nunca se sabe si estamos en el momento adecuado. No sabe en qué dirección va,
ni qué consecuencias tendrá todo.
Con ella nunca
se sabe si correremos juntas o caminamos en direcciones contrarias. Es pura
magia.
Siempre
recurro a citas de terceros porque si lo haces en primera persona corres el
riesgo de parecer arrogante. Una vez leí que “si le entregas el tiempo suficiente a una persona, ésta te emocionará.
Te sorprenderá”. Dudo que aún tenga que esperar más. Lo hice y no tengo
nada a lo que agarrarme para seguir.
Con ella no
dudo. Sin ella tengo todas las dudas del mundo. Si me lanza al vacío otra vez,
si me deja ir de nuevo no podré darle nuevamente la vuelta al reloj.
Todos
sabemos retirarnos a tiempo, y yo sabía que había llegado mi momento. Hay
huellas que por mucho que llueva, no terminan de borrarse. Y mis huellas no
dejan de gritarme al oído que no me respeta, que no sabe el daño que ha estado
haciéndome, que quiero como nunca he
querido a nadie. Y he querido de la manera más sincera. A quemarropa.
Ahora dudo
entre dejarme llevar, y dejarlo acabar. Dicen que los finales felices se
recuerdan mejor, y tú no dejas de aparecer entre mis pensamientos.
En cada
momento negro ha sido una razón para sonreír, para esperar.
En millones
de momentos he creído que esos “Te quiero”, traerían un “Para siempre”.
Da igual que
intente disimular, sigue jugando con nuestro reloj de arena, sin saber si vamos
o venimos, si ahora soy yo o cualquiera de las demás.
El problema
es que no entiende que no es cuestión de lo ocurrido en el pasado, que yo
quiero un futuro y un presente.
Muchas veces
pienso si ha merecido la pena, si aguantar fue la decisión correcta. Muchas
veces pienso si su conducta es fruto de un impulso, o de una necesidad.
Si, hablo de
la extraña necesidad que tenemos las personas de sentirnos pieza importante del
puzzle de los demás. No sé si quiere un puzzle perfecto, o montones de piezas
incompletas.
Que si un
día falto, eche de menos reír a carcajadas a mi lado.
No, a mí
tampoco me divierte estar así, pero ¿Qué quieres? Me he perdido y ahora no se
salir.
Juégatela, quiéreme, siéntelo, déjate
llevar, échame de menos. Seamos felices.
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