lunes, 22 de abril de 2013

El resto de mi vida, y la razón.

Siempre hay un momento en el que no estás segura de nada. Supongo que hay días donde todo es negro, y mires donde mires no encuentras una razón para seguir.
Supongo que cuando las cosas no dependen de ti, cuando todo viene impuesto, cuesta el doble, pero también hay un momento en el que te das cuenta que tienes que apartarte, que en definitiva, no es tu momento.
Ahora no hay momentos, y tampoco ilusión. Existen muchas preguntas, dudas, y un largo camino por recorrer. Que hay razones escondidas.
 No sabes si esto es una parada, una opción en el camino, o el principio de muchas cosas.
Sólo sé que no puedes cambiar lo que fue, solo sé que manda el corazón, y que en la lucha cabeza - corazón, hay batallas perdidas.



Ahora, ni siquiera existe el ahora.
Esperar como parte de nuestro camino.


jueves, 11 de abril de 2013

Nuestro mundo genial.


Nuestra relación desde el primer momento fue como un reloj de arena.  No sabíamos qué estábamos haciendo, aunque sí que algo estábamos construyendo.
A veces no sabes si estás volviendo hacia atrás, si has adelantado la parte de la película que no te gustaba, o si te has quedado en el mismo instante en que todo pasó a cobrar especial sentido.
Sabes que ha sido culpable de sentimientos encontrados, de ilusiones rotas.
Una vez leí que nunca hay que tomar las decisiones hasta que sea necesario, y así lo hice.
Construir un principio, muchas veces es la mejor manera de no llegar nunca al final. Empezamos nuestra historia porque por mucho que llueva hay huellas que no se borran. Empezamos porque comencé a creer que acabaría de la mano de cualquiera, precisamente porque esa mano no sería la tuya. Porque todos sabemos retirarnos a tiempo, y había  llegado mi momento.
Constantemente suelo recurrir a terceros, quizás porque si aconsejas en primera persona corres el riesgo de parecer arrogante. Un día leí que “si le das el tiempo necesario a una persona, termina por mostrarse tal y como es. Te sorprenderán y te impresionará.”
He esperado todo lo que ha sido necesario y tengo todo por lo que he estado luchando.

Nunca he estado tan feliz como soy ahora. Tengo la estabilidad necesaria para seguir aquí. A su lado.
Me levanto sabiendo que no estoy sola. Aunque tenga todo el espacio para mí en la cama.  Pero sé que está ahí, al otro lado, a mi lado.
Quizás para todo hay una primera vez. Para mí no tiene tanto valor las primeras veces, sino el volver a intentarlo. Y no hay mejor sitio para intentarlo que a su lado.
Tengo la persona con la que compartir mi vida. Por fin, y si no se mueve de mi lado seguiré siendo feliz para siempre.


Escuché  entre besos “Pues que no será fácil, va a ser muy duro. Tendremos que esforzarnos todos los días y quiero hacerlo porque te deseo. Quiero tenerte para siempre, Tú y Yo todos los días”, y ha sido la  mejor decisión que he tomado nunca.
Es la pieza que me completa. Y estoy segura que por muy difícil que sea saldrá bien.

Sabrías bien de que te hablo si la hubieras mirado a los ojos. Si hubiera rozado tu mano…Si te hubiera robado cada segundo amargo para cambiarlo por millones de sonrisas.


Dime qué quieres que sea y lo seré por ti.


(CL)AMOR


Nuestra relación fue como un reloj de arena. Yo le di la vuelta y ella comenzó a jugar.
Sin dejar las cosas claras me enseñó las instrucciones del juego a base de descargas.
Ella si sabía exactamente las instrucciones. Qué hacer cuando todo hubiera acabado. Qué hacer cuando aún nada había empezado.
Con ella nunca se sabe si estamos en el momento adecuado. No sabe en qué dirección va, ni qué consecuencias tendrá todo.
Con ella nunca se sabe si correremos juntas o caminamos en direcciones contrarias. Es pura magia.
Siempre recurro a citas de terceros porque si lo haces en primera persona corres el riesgo de parecer arrogante. Una vez leí que “si le entregas el tiempo suficiente a una persona, ésta te emocionará. Te sorprenderá”. Dudo que aún tenga que esperar más. Lo hice y no tengo nada a lo que agarrarme para seguir.

Con ella no dudo. Sin ella tengo todas las dudas del mundo. Si me lanza al vacío otra vez, si me deja ir de nuevo no podré darle  nuevamente la vuelta al reloj.
Todos sabemos retirarnos a tiempo, y yo sabía que había llegado mi momento. Hay huellas que por mucho que llueva, no terminan de borrarse. Y mis huellas no dejan de gritarme al oído que no me respeta, que no sabe el daño que ha estado haciéndome, que  quiero como nunca he querido a nadie. Y he querido de la manera más sincera. A quemarropa.
Ahora dudo entre dejarme llevar, y dejarlo acabar. Dicen que los finales felices se recuerdan mejor, y tú no dejas de aparecer entre mis pensamientos.
En cada momento negro ha sido una razón para sonreír, para esperar.
En millones de momentos he creído que esos “Te quiero”, traerían un “Para siempre”.
Da igual que intente disimular, sigue jugando con nuestro reloj de arena, sin saber si vamos o venimos, si ahora soy yo o cualquiera de las demás.
El problema es que no entiende que no es cuestión de lo ocurrido en el pasado, que yo quiero un futuro y un presente.

Muchas veces pienso si ha merecido la pena, si aguantar fue la decisión correcta. Muchas veces pienso si su conducta es fruto de un impulso, o de una necesidad.
Si, hablo de la extraña necesidad que tenemos las personas de sentirnos pieza importante del puzzle de los demás. No sé si quiere un puzzle perfecto, o montones de piezas incompletas.
Que si un día falto, eche de menos reír a carcajadas a mi lado.


No, a mí tampoco me divierte estar así, pero ¿Qué quieres? Me he perdido y ahora no se salir.
Juégatela, quiéreme, siéntelo, déjate llevar, échame de menos. Seamos felices.